Hay momentos en los que sentimos que algo dentro nuestro pide un cambio…
pero no sabemos bien por dónde empezar.

No es que falte claridad.
No es que falte intención.

Muchas veces lo que falta…
es espacio para escuchar lo que realmente nos está pasando.

No todos los momentos del año tienen la misma energía.

Hay etapas que empujan, que activan, que invitan a accionar.
Y hay otras —como este mes— que proponen algo distinto.

Iyar, desde la mirada cabalística, es un tiempo de sanación.

No en el sentido mágico o inmediato.
Sino como un proceso más profundo, donde empezamos a ver con más claridad lo que venimos sosteniendo internamente.

Es un mes que baja el ritmo.
Que invita a observar más que a reaccionar.

Y eso, aunque no siempre sea cómodo,
es lo que permite que algo se ordene de verdad.

Muchas veces buscamos entender lo que nos pasa desde la mente.

Pensamos, analizamos, damos vueltas.

Pero hay algo que suele ser más claro: el cuerpo.

El cansancio que aparece sin motivo.
La tensión acumulada.
La necesidad de frenar.

No siempre es físico.

Muchas veces es emocional.
Es lo que venimos sosteniendo en silencio,
lo que no terminamos de procesar,
lo que seguimos cargando sin darnos cuenta.

Y el cuerpo… simplemente lo muestra.

Iyar nos invita a volver ahí.
A registrar.
A escucharnos sin exigencia.

En estos momentos también suelen hacerse más visibles los patrones.

Situaciones que se repiten.
Vínculos similares.
Reacciones que parecen automáticas.

Y aunque muchas veces intentamos cambiarlas,
algo nos lleva al mismo lugar.

No es falta de voluntad.

Es información que todavía no fue comprendida del todo.

Por eso no se trata de hacer más.
Sino de mirar más profundo.

Hay algo que este mes también empieza a mostrar con claridad:
qué ya no tiene sentido seguir sosteniendo.

Y eso no siempre es fácil.

Porque soltar no es solo una decisión.
Es un proceso emocional.

Es dejar lo conocido.
Es atravesar la incomodidad.
Es permitir que algo termine.

Pero cuando empezamos a verlo con claridad…
también aparece la posibilidad de hacer algo distinto.

Sanar no es convertirte en otra persona.

Es dejar de sostener lo que ya no sos.
Es empezar a entender lo que te pasa
en lugar de seguir repitiéndolo.

Y a veces…
todo empieza con algo simple:

darte el tiempo de escucharte.

Si sentís que estás en un momento donde algo se está moviendo
pero no terminás de entenderlo,
el acompañamiento puede ayudarte a ordenar y ver con más claridad lo que estás transitando.

Podés leer también:
• El alma también necesita resetearse
• A través de mi sombra me hago consciente
• Priorizarte es una decisión

Gisele Della Corte

Selecciona tu moneda
ARS Peso argentino
Abrir chat
¡Hola! 👋
¿En qué te podemos ayudar?