Hay personas que sienten todo intensamente.
Pero en vez de atravesarlo… lo analizan.
Piensan.
Explican.
Racionalizan.
Buscan entender.
Y aunque parezca que están conectadas con ellas mismas porque “reflexionan mucho”, en realidad muchas veces están atrapadas en la mente.
Muchas veces yo soy esta persona, soy una persona muy tierra. Y salir de ese lugar me llevo y me lleva mucho trabajo interno.
Porque una cosa es comprender lo que te pasa. Y otra muy distinta es permitirte sentirlo.
Y esto lo digo desde la experiencia que me toca muy de cerca, mi gran trabajo empezó en psicoanálisis con las emociones. Siempre las ocultaba, siempre pensaba que era ser débil mostrarlas, me llevo mucho tiempo comprender. Y mucho más tiempo gestionarlas, porque esto no es magia, no es de un día para el otro.
La verdad es que también al conocer mi mapa Almico como la mi Árbol Personal de la Cábala y la Numerología Cabalística, me fue acercando mas a la persona que si soy realmente, y hoy aún sigo descubriendo más en mi.
Vivimos sobre estimulados mentalmente
La mente hoy casi nunca descansa.
Información constante.
Opiniones.
Comparación.
Contenido rápido.
Ruido.
Saltamos de pensamiento en pensamiento sin frenar realmente a escucharnos.
Entonces aparece algo muy común: personas que piensan tanto lo que sienten… que terminan desconectándose emocionalmente.
El exceso de mente también agota
Muchas veces creemos que estamos cansados emocionalmente. Pero en realidad estamos agotados mentalmente. Porque la mente quiere resolverlo todo:
- entender por qué pasó
- encontrar explicaciones
- prever escenarios
- controlar resultados
- evitar el dolor
Y cuanto más intentamos controlar desde la cabeza… más ansiedad aparece.
Cuando pensar se vuelve una forma de defensa
A veces pensar demasiado no es inteligencia. Es protección. Porque sentir implica vulnerabilidad.
Porque como les contaba anteriormente, muchas veces pensamos que mostrar nuestras emociones es de persona vulnerable. Y entonces vamos por ahí construyendo una muralla alrededor nuestra, donde luego nos es bastante difícil salir, si no vamos haciendo un proceso.
Y hay emociones que el cuerpo no quiere atravesar:
- tristeza
- rechazo
- miedo
- enojo
- frustración
Entonces la mente toma el control.
Analiza todo.
Da vueltas.
Busca lógica.
Busca respuestas.
Pero mientras tanto, la emoción sigue ahí.
Esperando ser escuchada… y como no la escuchamos vienen los síntomas físicos.
Hod y el desequilibrio mental
En la Cábala, Hod representa la mente, las ideas, la lógica y la forma en la que interpretamos y expresamos nuestra realidad.
Cuando está equilibrado:
- la mente organiza
- ayuda a comprender
- da claridad
- permite comunicar lo que sentimos
Pero cuando se desequilibra:
- aparece el exceso de análisis
- el ruido mental
- la sobre explicación
- la desconexión emocional
- la ansiedad
- las máscaras mentales
La persona piensa tanto… que ya no sabe realmente qué siente.
Tiferet: volver al centro
Por eso Hod necesita de Tiferet.
Porque Tiferet devuelve centro, coherencia y verdad interna.
No para dejar de pensar.
Sino para que la mente deje de dominar completamente la experiencia emocional.
El equilibrio no es elegir entre razón o emoción.
Es permitir que ambas trabajen juntas.
No todo se resuelve entendiendo
Hay cosas que no necesitan más análisis.
Necesitan presencia.
A veces no necesitas seguir pensando qué hacer.
Necesitas parar un poco y preguntarte: ¿qué estoy sintiendo realmente?
Porque hay momentos donde la mente habla tan fuerte…
que tapa completamente la voz interna.
Ejercicio: salir de la cabeza por un momento
Hoy quiero proponerte algo simple.
Cuando sientas ansiedad, confusión o exceso de pensamientos:
- frena unos minutos
- apoya las manos en el pecho o el abdomen
- respira lento
- y pregúntate: si dejo de analizar por un momento… ¿qué emoción aparece?
No busques resolverla.
Solo reconocela.
Porque muchas veces la claridad no aparece pensando más.
Aparece cuando dejamos de huir de lo que sentimos