Hay momentos en los que la vida parece avanzar sola.

Nos levantamos, trabajamos, resolvemos pendientes, cumplimos con lo que toca.

Los días pasan y desde afuera todo parece normal.

Pero por dentro aparece una sensación difícil de explicar: como si estuviéramos presentes físicamente… pero no realmente viviendo.

A muchas personas les pasa esto en algún momento de su vida.

Y suele describirse con una frase muy simple: vivir en automático.

¿Qué significa vivir en automático?

No significa que la vida esté mal ni que todo esté fuera de lugar.

De hecho, muchas veces ocurre cuando todo “funciona”.

Seguimos nuestras rutinas, tomamos decisiones parecidas a las de siempre, respondemos a las situaciones como lo hemos hecho muchas veces antes.

El problema no es la rutina en sí.

El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos cosas importantes:

¿Esto que estoy haciendo todavía tiene sentido para mí?

¿Estoy eligiendo o simplemente repitiendo?

¿Estoy presente en mi vida o solo cumpliendo con lo que toca?

Cuando esas preguntas desaparecen, la vida empieza a moverse sola.

El piloto automático también tiene una función:

Curiosamente, el automático no siempre es algo negativo.

Muchas veces aparece en momentos donde necesitamos sostener responsabilidades, atravesar situaciones difíciles o simplemente seguir adelante.

Nos ayuda a continuar cuando no tenemos demasiada energía para cuestionarlo todo.

Pero cuando se vuelve permanente, puede aparecer algo que muchas personas describen así:

cansancio, sensación de vacío o la impresión de estar desconectados de su propia vida.

La mirada de la Cábala sobre esto

Desde la perspectiva de la Cábala, el ser humano puede vivir desde distintos niveles de conciencia.

Uno de ellos es el estado reactivo.

En ese estado respondemos a lo que ocurre desde hábitos, emociones o patrones que ya existen dentro de nosotros.

No es algo malo ni extraño.

Es simplemente la forma en que la mayoría de las personas funciona gran parte del tiempo.

Pero la Cábala enseña que el verdadero trabajo interior comienza cuando empezamos a observar nuestras propias reacciones.

Ese pequeño momento en el que dejamos de reaccionar automáticamente y empezamos a mirar lo que nos pasa es el inicio de algo importante: la conciencia.

Cuando aparece una pregunta diferente.

Muchas veces el cambio no empieza con una decisión grande.

Empieza con una pregunta simple:

¿Cómo llegué hasta acá?

Lejos de ser un problema, ese momento suele ser el inicio de un proceso de despertar interior.

Porque cuando una persona empieza a observar su vida con más claridad, algo se mueve.

Aparecen nuevas preguntas, nuevas formas de mirar las situaciones y, con el tiempo, nuevas elecciones.

Volver a estar presentes.

Salir del automático no significa cambiar toda la vida de golpe.

A veces comienza con algo mucho más sencillo: detenerse, mirarse con honestidad y empezar a comprender qué está pasando dentro de uno.

Cuando eso ocurre, la vida deja de ser solo una sucesión de días que pasan.

Y empieza a convertirse nuevamente en una experiencia que habitamos con más conciencia.

Tal vez el primer paso no sea cambiar algo.

Tal vez el primer paso sea simplemente preguntarte:

¿En qué parte de mi vida estoy funcionando en automático en lugar de estar realmente presente?

Porque cuando aparece esa pregunta, algo ya empezó a despertarse.

Gisele Della Corte

Selecciona tu moneda
ARS Peso argentino
Abrir chat
¡Hola! 👋
¿En qué te podemos ayudar?