En nuestro día a día a veces solemos correr, hablar, explicar, dar, hacer… hasta que un día el alma nos pide silencio.

Ese silencio- que a veces nos incomoda, y otras nos libera- descubrimos un espacio sagrado: que es el regreso a nosotros mismos. 

El silencio lo tomamos a vec es como ausencia, pero en realidad es un lenguaje distinto.

Es esa pausa fértil, tierra donde la semilla del alma puede descansar y volver a encontrar su dirección. 

En la Cábala, la primera letra del alfabeto hebreo es la Alef.

La Alef es muda, sin embargo, de ella nace todo el alfabeto, toda la creación.

Por eso sus palabras claves son algunas como el comienzo, el silencio, la unidad  perfecta

Es una letra que nos invita al silencio, lo cual no quiere decir no hacer nada. Ya que a veces cuando no hacemos, hacemos mucho.

Esta relacionada a El Mago del tarot, ya que es la chispa inicial. Esa chispa que no se escucha, pero que sostiene el universo.

Así como Alef guarda en su silencio toda la energía de la creación, también nuestros silencios guardan en secreto todo eso que somos y lo que aún esta por nacer. 

Cuando permito poner un freno, me escucho, reconozco cuando estoy dando hacia afuera y me olvido de mi… vuelvo a mi centro. 

Vuelvo a la Alef habita en mi: el inicio, el origen, la fuerza callada que sostiene mi camino.

🌙 Te invito a abrazar esos silencios sin miedo.

A confiar en que no son vacíos, sino espacios donde tu alma se acomoda y germina nuevas formas de ser.

El silencio no es un final, es siempre un comienzo.

Gisele Della Corte

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