La Luna nos invita a mirar hacia adentro, hacia lo que gestamos en silencio.
Nos recuerda que toda creación —un hijo, un proyecto, una nueva versión de nosotras mismas— nace en la oscuridad, desde la intuición, el cuidado y la entrega.
Ser madre no siempre tiene forma humana.
A veces somos madre de ideas, de vÃnculos, de espacios que sostienen y transforman.
Y también llevamos dentro la huella de nuestras ancestras: la manera en que ellas amaron, cuidaron, sobrevivieron o callaron.
En este DÃa de la Madre, más allá de celebrar hacia afuera, te invito a mirar hacia adentro.
A reconocer cómo se siente tu energÃa materna, cómo nutrÃs lo que creás, cómo te maternas a vos misma.
✨ Porque tomar a la madre no es idealizarla, sino reconocerla como la puerta por donde llegó la vida.
Aceptar lo que fue, lo que faltó, lo que dolió, y también lo que te dio fuerza.
Solo cuando honramos la vida que vino a través de ella, la energÃa vuelve a fluir.
El dinero, la abundancia, la prosperidad, la creatividad…
todo lo que buscamos manifestar nace de la misma raÃz:
la madre y la vida. 🌱
Hoy podés preguntarte:
🌙 ¿Desde dónde me relaciono con mi madre —o con la energÃa materna en mÃ?
🌙 ¿Puedo tomar la vida tal como vino, sin juzgarla?
🌙 ¿Puedo abrirme a recibir lo que merezco, confiando en el flujo de la existencia?
Honrar a la Madre también es abrazar nuestra propia Luna:
las sombras, los miedos, y la luz que emerge cuando nos animamos a mirar adentro.